martes, 16 de marzo de 2010

Aquello a lo que los humanos llaman celos

Capítulo 25 -Destruyendo el pasado

ALEXANDER´S POV

-Debí suponerlo –respondí furioso. –Dime, ¿por qué?

-Porque ella estaba interviniendo en mis planes –replicó sonriendo cruelmente. –¡Yo no necesitaba a un Alex débil! ¡Necesitaba a un Alex que fuera un líder! ¡Quería a alguien fuerte!

-Le arruinaste la vida a Alice, y arruinaste la mía por una simple tontería –dije tomándolo por el cuello. –Gracias a ti, ella encontró a otro chico.

-Te hice un favor, Alexander. Al menos deberías agradecer que no la maté –repuso, haciendo que lo soltara. –Claro, fue un gran error. Sin embargo, ese error aún se puede reparar.

-¡Que ni se te ocurra tocarla! –lo reté. –Alice fue nada más que una víctima, para tu estúpido juego. Fue mi culpa por no darme cuenta antes.

-Estás en lo correcto esta vez, Alex –rió un poco. –A todos los estuve engañando durante años y tú nunca te diste cuenta. Nunca utilicé mis poderes porque ustedes siempre lo hicieron por mí –miró a Alice con desprecio. –Eso fue hasta que tu querida Alice apareció y dejaste tus obligaciones por complacer todos sus caprichos.

-¿Qué le hiciste?

-Borré sus recuerdos sobre lo que vivió contigo; sobre lo que fue su vida con nosotros. Me escondí, y esperé a que ella se marchara.

-¡Maldito! –grité con todas mis fuerzas. –Alice, sal de aquí. Espérame afuera.

Esperé a que ella saliera y me preparé para la enorme batalla.

Comenzamos a luchar como dos animales salvajes luchando por su comida. Sin embargo, por más que me esforzara en ganar esta batalla lo más pronto posible, él tenía todas las de ganar.

Toda la rabia que sentía, intentaba reflejarla en cada uno de mis golpes, y sin embargo, me estaba una gran paliza.

Golpes iban y venían, y ambos ya estábamos muy lastimados y débiles; este sería nuestro último golpe.

Guardé parte de las pocas fuerzas que me quedaban para esquivar su golpe, y así como estaba, adolorido y débil… logré dar mi último golpe: uno directo al cráneo, atravesando su cabeza hasta el otro extremo.

Así fue como terminó la batalla, después de casi dos horas en dónde realmente llegué a temer por mi vida.

Casi tuve que arrastrarme hacia afuera para poder ir a hablar con Alice.

-¡Alex! –exclamó Alice preocupada.

-No te preocupes, estaré bien –contesté tranquilamente. –Pronto las heridas se cerrarán.

-Pero…

-Alice… quiero que me escuches… -le pedí.- Yo… sé que tu no eres para mí… yo… por fin lo comprendí, y realmente quiero que sepas que por más que mi corazón siga contigo. Me iré. Acepto la derrota, y espero que seas feliz.

-Pero…

Continué con mi camino… ya no tenía nada más que hacer ahí. Ya había dicho todo lo que tenía que decir, y la verdad no estaba de ánimos para escuchar nada más.

Mi vida tenía que continuar, no podía quedarme sufriendo por el amor de una persona que no era para mí. Tal vez algún día, en algún lugar volvería a encontrar a alguien que fuera especial para mí, pero por ahora, viviría mi vida como lo había hecho hasta entonces…

ALICE´S POV

Alex se había marchado; sentía un poco de lástima por él. Sin embargo, no podía engañar a mi corazón, éste ya le pertenecía a otra persona.

Dejé que él se marchara, y caminé hacia la posada. Seguramente, Jasper había ganado la batalla contra María y ya se encontraba ahí… o al menos eso esperaba.

Entré apresuradamente en el cuarto de Emmett y Rose.

-¿En dónde está Jasper? –pregunté rápidamente. –Creí que estaría con ustedes. Espero que se encuentre bien.

-¿Qué sucedió? –interrogó Emmett, preocupado. -¿Algo malo le pasó?

-Eso creo… -repliqué angustiada. –No hay tiempo para explicaciones ahora. Se los diré en el camino.

Corrimos sin detenernos hasta las cercanías del bosque de los enamorados, y la imagen que tenía enfrente me aterró. Nunca me hubiera imaginado nada parecido.

Jasper se encontraba allí, destruyéndolo todo. La mirada en sus ojos era furiosa y lunática.

-¡Jasper! –chilló Rose, asustada. -¿Qué le pasa? –nos preguntó.

-La mordió –intervino Emmett, señalando el cuerpo mutilado de María. –Estará así por algún tiempo.

-¡No! –exclamé, negando con la cabeza. –Él tiene que estar bien. Tiene que recuperarse.

Jasper ni siquiera se había dado cuenta de nuestra presencia.

-No te acerques, Alice –me reprendió Rose, cuando supo mis intensiones. –No sabemos que puede hacerte.

-Yo puedo hacerlo regresar –le aseguré, acercándome a él. –Jasper, amor. Escucha mi voz.

Él se volteó y me miró aún con aquella mirada enloquecida.

-¡Alice, Jasper no es él en este momento! –me previno Emmett. –¡No te acerques!

Continué acercándome a él, mientras Emmett y Rose seguían gritándome.

-Jasper, por favor, regresa.

Lo abracé con fuerza; sin embargo, él se movía intentando soltarse. Finalmente, logró hacerlo. Me tomó de los brazos y me lanzó contra un árbol.

Me levanté con dificultad, y comencé a caminar de nuevo hacia él. Estaba adolorida por el golpe; sin embargo, no dejaría que eso me detuviera, yo debía traer a Jasper de vuelta. Corrí hacia él lo más rápido que pude, sin importarme nada más

-Amor, respóndeme –dije, acariciando su mejilla. –Regresa a ser tú –él me gruñó. Parecía estar debatiéndose entre atacarme o no –Te quiero; te necesito a mi lado, quiero que regreses. Por favor, regresa.

Lo abracé de nuevo, pero esta vez más suavemente; él se removió intentando resistirse, pero esta vez no lo dejé. Le di un pequeño beso en la mejilla, y eso pareció calmarlo un poco.

Tomé su rostro entre mis manos, y lo besé con la mayor pasión que pude. Al principio me besó con fuerza y violencia. Con tanta, que mis labios estaban sangrando y adoloridos, pero si quería que él regresara, tenía que continuar. Sin embargo, con el tiempo, él comenzó a calmarse cada vez más, hasta que nuestro beso tomó un rumbo tierno y profundo.

Ahora podía sentirme tranquila, mi Jasper estaba de regreso.

JASPER´S POV

No sabía como Alice lo había logrado, pero me había sacado del trance tan profundo en el que el estaba. La había lastimado, sus labios estaban rotos, y sin embargo, ella había soportado todo eso por mí.

(…)

Todo estaba como debió haber estado siempre: sin ninguna clase de preocupación, tan sólo estábamos nosotros dos.

Había tomado la decisión más importante de toda mi vida, y esta vez nada me detendría.

Desde un principio sabía lo que deseaba. Sin embargo, habían pasado muchas cosas que habían retrasado mi decisión.

Ahora que podía tener a Alice entre mis brazos, volvía a sentirme el hombre más feliz sobre la faz del planeta. Nunca pensé que volvería a sentirme de esta manera.

(…)

Dejé a Alice con Emmett y Rose, y me dirigí a aquel lugar para preparar la sorpresa que quería darle a Alice en la noche.

Le había pedido a Emmett que llevara a Alice al bosque de los enamorados a las siete de la noche. Sin embargo, ya habían pasado casi diez minutos, y todavía no llegaban.

-Lo lamento –se disculpó Emmett apenas llegaron –La señorita aquí presente, se probó más de cien vestidos antes de venir.

-No te preocupes –respondí, tomando la mano de Alice –Yo me haré cargo de ella a partir de ahora. Por favor, no espíes.

-Rose no está aquí. Por más que quisiera no podría entrar –refunfuñó –Los veré después… o algo.

Esperamos a que él desapareciera antes de internarnos en el bosque.

Caminamos hasta lo más profundo del bosque, y abrimos entre los dos las puertas de aquel santuario en dónde nos habíamos entregado el uno al otro por primera vez.

Era una noche nevada, y los pequeños copos de nieve comenzaban a llenar el bosque. Mi plan estaba resultando como esperaba.

-Jasper, ¿puedes decirme por qué tanto misterio? –me preguntó.

-Te traje de nuevo aquí porque quería hacer esto de una manera especial –murmuré, tomando su mano. –En este lugar, nuestro lugar, porque deseo pedirte algo.

-¿De qué se trata? –interrogó algo confundida.

Busqué en el bolsillo de mi pantalón lo que había comprado esa tarde. Me arrodillé frente a ella. Aún con su mano entre la mía, y deslicé el anillo que le había comprado.

-Alice, ¿te casarías conmigo?

-Jasper, esto es…

-Esto es verdad –contesté, sin levantarme aún. –Te quiero junto a mí por toda la eternidad. No hay nadie más con quién quisiera compartir mi vida que no fueras tú.

Me miró enternecida por unos segundos; después se levantó y me abrazó con fuerza.

-¡Claro que quiero! –exclamó con emoción. –He estado esperando este momento por mucho tiempo.

Respondí a su abrazo con mucha alegría. Ahora podríamos regresar a casa para comenzar una nueva vida juntos.

ROSALIE'S POV

Por fin, después de tanto alboroto, regresaríamos a casa. Ya extrañaba a mis padres y a mi hermano también.

-Finalmente regresaré a casa- afirmé aliviada. -¡Ya era hora!

-¿Dijiste "Torolandia"?- preguntó Emmett, distraído. -¡Iré por mi disfraz!

-Emmett, cariño… Yo dije ca…

No me dejó terminar la frase. Salió corriendo hacia la habitación, supongo que para cambiarse. Regresó unos minutos después, disfrazado de toro.

-¡Ya estoy listo!- exclamó, bailando algo parecido a la conga. –Ahora, ve por tu disfraz. De seguro serás una vaquita muy linda.

-Emmett… yo no dije nada de Torolandia- murmuré. –Yo dije…

-¡Narnia!- gritó con emoción. -¡Iremos a Narnia! ¡Yupi! ¡Iremos a Narnia!

-¡No!- exclamé, pero él me ignoró una vez más y corrió de vuelta hacia nuestra habitación.

Regresó momentos después con un traje extraño.

-¡Jajaja!- se rió. –Soy el príncipe Caspian.

-¿Quién?- interrogué. -¿Qué es Narnia?

La puerta de la habitación sonó dos veces, así que fui a abrirla. Jasper y Alice acababan de regresar y esperaban afuera.

-¿Listos para ir a casa?- les pregunté.

-¿Casa? ¡No!- exclamó Emmett en tono de niño berrinchudo. –¡Yo quiero ir a Narnia!

-¿Qué es eso?- interrogó Jasper, confundido.

Mi única respuesta fue alzarme de hombros. Algunas cosas de las que Emmett decía también eran un misterio para mí.

Nos costó casi tres horas convencer a Emmett de que iríamos a casa sin hacer paradas en Torolandia ni en Narnia, pero finalmente lo conseguimos.

Aquello a lo que los humanos llaman celos

Capítulo 24 -Muerte

MARÍA´S POV

Esperé por fuera de aquel estúpido bosque a que Jasper decidiera salir de ahí junto con la mocosa esa. Sin embargo, las horas pasaban y ninguno de los dos salía.

Mi sangre hirvió de sólo pensar en lo que esos dos estaban haciendo en ese lugar. Todo el tiempo en el que ellos se demostraban su amor, se podría haber aprovechado para comenzar mi plan.

Odiaba a esa niña mimada por sobre todas las cosas… Pero ya vería cuando saliera de ahí. Nadie se interponía en mis planes y se quedaba tan tranquila; mucho menos ella. Ya tenía muchas deudas pendientes conmigo…

Esta vez sí la mataría. Ya no se iba a volver a escapar. Sólo así, Jasper volvería a respetarme, aunque fuera por miedo.

Esperé una hora, dos y hasta tres; sin embargo, sabía que tarde o temprano, tanta espera tendría sus frutos.

Por fin salieron. ¡Tres horas y media había tenido que esperarlos, pero ahí estaban! Se les veía desarreglados y aún más despeinados de lo que solían estar.

-¡Sal de ahí, María! –escuché la voz de Jasper llamándome. –Sé que estás ahí.

Salí de mi escondite con una sonrisa divertida.

-¡Qué perceptivo te has vuelto, Jasper! –dije, acercándome a él. Sin embargo, él dio un paso atrás y tomó la mano del estúpido monstruo que tenía a la par.

No pude contenerme más. Intenté abalanzarme sobre Alice, pero Jasper se puso enfrente y recibió el golpe por ella. Parecía como si alguno de ellos supiera que yo estaba ahí, y mis intensiones, antes de salir del lugar.

-¡Corre, Alice! –le ordenó él. –Ve con los demás.

-Pero…

-Confía en mí –murmuró Jasper. –No te volveré a hacer daño, pero es necesario que te vayas.

Nos miró con un poco de desconfianza, pero después obedeció.

Traté de seguirla cuando ella empezó a correr, pero Jasper siempre lograba interponerse en mi camino.

¿Acaso el mundo se estaba poniendo en mi contra? ¿Cómo era que las cosas siempre me salían tan mal?

ALICE´S POV

Ese fue el mejor día de toda mi vida. ¡Nunca había sido tan feliz!

Todos aquellos besos y las caricias desenfrenadas nos llevaron rápidamente a unir nuestras almas en una sola. ¡Ahora sí podía decir que había sido suya completamente, y no me arrepentía de ello! Nunca lo haría; me había entregado al hombre que amaba.

Me vestí con rapidez y acomodé con mi mano mi rebelde cabello, mientras Jasper hacía lo mismo.

De vez en cuando, nos lanzábamos miradas tiernas cuando éstas coincidían. ¡Era tan hermoso volver a estar así con él, en dónde con una sola mirada podía observar su alma transparente que me decía que me amaba!

Salimos de las profundidades del bosque caminando tranquilamente, con nuestras manos entrelazadas. Sin embargo, antes de que lográramos llegar al puente, tuve una visión: María nos estaba esperando afuera, escondida entre los arbustos. Esperaba poder atacarme, lo supe cuando intentó abalanzarse sobre mí. Jasper se interpuso entre María y yo en cuanto vio que me iba a atacarme. Ahí comenzó una nueva batalla.

No le di mucha importancia a aquella visión, hasta que vi a uno de ellos morir. Sin embargo, no logré ver quién, ya que la visión se disipó.

Le conté a Jasper lo que sucedió, sin omitir ni un solo detalle. No pareció muy sorprendido.

Después de unos minutos de estar hablando de nuestras posibilidades, por fin decidimos salir por completo del bosque.

Como lo temía, todo pasó como lo había visto.

Tenía miedo por él, pero debía confiar en sus palabras, así que corrí lo más rápido que pude, escapando de los ataques de María.

Fue toda una tortura tener que dejarlo ahí, cuando sabía que su vida estaba en peligro. Sin embargo, continúe corriendo hacia la posada.

Antes de que pudiera llegar a mi cuarto, Alex me detuvo.

-Alice, necesito que vengas conmigo –murmuró con impaciencia. –Es un tema urgente. Prometo explicarte luego…

JASPER´S POV

María me miraba con rabia, y el aura a su alrededor se sentía demasiado tensa.

Alice tenía razón, esta batalla sería la última; una en dónde las reglas no existían… una lucha en dónde sólo el más fuerte sobreviviría.

Ya no podría matarla de la manera rápida; de nada me serviría fingir que estaba enamorado de ella. María no me creería y Alice se enfadaría conmigo de nuevo. Definitivamente no dejaría que mi pequeña se alejara de mi lado de nuevo.

Me puse en posición defensiva, y esperé a que ella lanzara su primer ataque. Sin embargo, ella tampoco se movió.

-No intentes ser un caballero conmigo, Jasper –dijo, apretando los dientes con fuerza. –Definitivamente no te va.

-No lo hago –gruñí.

Ambos atacamos al mismo tiempo, pero yo no había luchado en mucho tiempo, y ella se notaba que había seguido luchando por varios años más…

María estaba barriendo el piso conmigo. Sus golpes eran muy fuertes y certeros. Sin embargo, yo casi no la había tocado.

Ella comenzaba a mostrarse confiada. Tenía la certeza de que ganaría. Tal vez podría utilizar eso a mi favor para tomarla por sorpresa…

Volvía a caer una y otra vez, mientras pensaba en algo que pudiera ayudarme… Fue entonces que tuve una idea: Me encontraba en el suelo, esperando a que viniera a atacarme de nuevo, pero en lugar de recibir el golpe, la derribé, poniéndola en una posición tan incómoda que apenas se podía mover.

No lo pensé ni un segundo: Acerqué mi boca a su cuello, y comencé a beber su sangre. No sabía qué efectos me causaría esta acción, pero tenía que intentarlo.

Ella daba uno que otro golpe, pero lo único que lograba hacerme eran cosquillas. Ya no sentía nada; tan sólo el gran deseo de acabar con su vida y destruir todo lo que estuviera en mi camino.

Después de saciar la sed de su sangre, atravesé su vientre con una mano y luego rompí su cuello.

Me sentía furioso y deseoso de destruir todo a mi alrededor. Apenas era consiente de lo que estaba haciendo.

EMMETT´S POV

Estaba desesperado. Rose no se había movido ni un milímetro de la pequeña sala de televisión de nuestra habitación de la posada desde que llegamos. Parecía triste y estaba como ausente.

Deseaba hacer algo por ella, algo para que al menos se moviera… que se desahogara un poco, pero, ¿qué?

Me senté a pensar en algo que le gustara. Sin embargo, ella ya tenía muchas joyas y unicornios de felpa.

Unos momentos después, se me ocurrió una idea genial. No le daría algo que le gustara, sino algo que la asustara.

Medité mis opciones por unos segundos y después me dirigí al armario, a la parte en donde se encontraban todos mis disfraces. ¡Esto definitivamente sería muy divertido!

Me puse el disfraz que siempre lograba asustar a todos. Se trataba de un traje de aquel dinosaurio morado llamado Barney, que aparecía en un programa para niños.

Salí de nuestra habitación y me dirigí a la pequeña sala de televisión en la que Rose se encontraba. Activé el modificador de voz que tenía el disfraz para que mi voz sonara igual a la de Barney.

-Te quiero yo, y tú a mí… -comencé a cantar.

Los ojos de Rose se abrieron tanto que parecían querer salirse. Me miró asustada.

-¡Ahhhhhhh! –gritó con fuerza ensordecedora.

Salió corriendo rumbo a la habitación. Tardó unos cuantos minutos, pero regresó con un hacha y empezó a perseguirme por todo el cuarto. (N/A: *Hasta las mejores parejas se pelean y casi todas se persiguen con un hacha* famosa frase de Les Luthiers…).

-Dame un abrazo –le dije, sin apagar el modificador de voz.

-¡Maldito dinosaurio! –exclamó. -¡Yo te daré tu abrazo!

Con el hacha partió unos cuantos muebles, mientras yo intentaba resguardarme detrás de ellos.

Definitivamente, este juego no era tan divertido como yo pensaba. Luchar por mi vida no estaba entre mis planes.

ALEXANDER´S POV

En el camino le conté a Alice lo que pasó en la casa de campo de John.

Pareció sorprenderle el hecho de que él conociera todo nuestro pasado mucho más que yo.

Alice tenía razón al desconfiar de él de esa manera. Él nunca había sido una persona muy confiable y era un experto a la hora de manipular y engañar a la gente.

Lo odié desde un principio por haberme convertido en… esto, y lo odié aún más desde el momento en el que convirtió a Alice para que ella fuera mi regalo. Sin embargo, ahí estaba yo, haciendo exactamente lo que él quería.

(…)

Cuando llegamos a la casa, abrí la puerta sin siquiera tocarla. No dejé que Alice entrara primero; no por falta de caballerosidad, sino por su propia seguridad.

-Ya estamos aquí. Ahora habla, John –lo apresuré. –No tenemos todo el día.

-Alice, querida –le dijo, acercándose a ella. –Llevo muchos años sin verte…

-Hola –lo saludó ella con timidez.

-¿Y bien? –pregunté. –Me prometiste una explicación, y estoy aquí para escucharla…

-Pues escucha bien esto –me advirtió sonriendo con malicia. –Fui yo… ¿qué piensas hacer al respecto?

Aquello a lo que los humanos llaman celos

Capítulo 23 -El bosque de los enamorados

MARÍA´S POV

Me encontraba buscando una manera de entrar al bosque de los enamorados. Sin embargo, cada vez que lo intentaba, una enorme barrera se interponía en mi camino.

No podía dejar que Jasper se reconciliara con la enana esa; eso arruinaría mi plan por completo.

¡No dejaría que se reconciliaran, el estúpido gnomo ese no me ganaría en este juego!

Si los pude separar una vez, no es imposible volver a hacerlo. Sin embargo, tengo que ser cuidadosa. Un paso en falso y podría ser mi fin.

Mi nuevo mundo de oscuridad estaba a punto de llegar. Una vez que tuviera a Jasper y a Alexander de mi lado, todo sería mucho más fácil. El reinado de los vampiros estaba por llegar, y cuando los Vulturi llegaran, ya seríamos un ejército tan grande y tan bien entrenado, que nadie podría con nosotros.

Sonreí para mí misma. ¡Por fin lo que siempre había deseado estaba al alcance de mi mano!

No dejaría que nadie interfiriera en mi camino.

Tenía que convencer a Jasper y a Alexander, pero, ¿cómo?

No podía convencerlos a ambos…

Sin embargo, Jasper era el punto estratégico de mi plan.

JASPER´S POV

Comencé a guiarla rumbo al centro del bosque; la parte en la que casi nadie podía entrar.

Una vez que estuvimos frente a un montículo de árboles, los cuales estaban tan unidos que no se podía continuar el camino, suspiré profundamente, tomé suavemente la mano de Alice, y puse la mano que tenía libre sobre uno de los árboles. Estos, de repente comenzaron a separarse, dando paso al más hermoso de los paraísos que jamás hubiera visto. Tenía grandes cascadas que salían del extremo de lo que parecía ser una cueva, era un lugar lleno de color por la gran variedad de arbustos y flores que había, y en el puro centro del lugar, estaba la estatua de una hermosa joven. Estaba seguro de que era la chica de la que hablaban las antiguas leyendas.

Nos adentramos en aquel lugar, y después, aquellos árboles volvieron a su lugar, cerrando la puerta al paraíso en el que nos encontrábamos.

-Este es el verdadero bosque de los enamorados –le expliqué. –Sólo las parejas que realmente se aman pueden entrar a este lugar, según cuenta la leyenda.

-¿Leyenda? –preguntó distraída, mientras bailaba por el lugar.

-Así es –afirmé sin quitarle los ojos de encima. –En este lugar empezó la enemistad entre vampiros y licántropos.

Me miró con asombro, dejó de bailar, y se sentó a mi lado.

-¿Qué esperas para empezar con tu historia?

-Se dice que hace muchos años, los vampiros y los lobos vivían en paz. Sin embargo, todo eso cambió cuando Riha, la princesa de los lobos blancos y Joshua, un vampiro, fueron asesinados.

-¿Por qué mataron a la princesa y a Joshua? –preguntó Alice con interés.

-Cosas de la época –le expliqué. –En esos años, el futuro de los hijos era decidido por los padres y lamentablemente, la princesa ya estaba comprometida con un noble muy importante de su tribu antes de conocer a Joshua –continué con el relato. –Se habla de amor a primera vista en el caso de Riha y Joshua, pero nunca se supo a ciencia cierta.

Me detuve por un segundo para mirar a mi acompañante, pero ella continuaba mirándome con aún más interés que antes.

-Muchos decían que los hombres lobo tenían poderes especiales; se decía que no sólo poseían el poder del lobo, sino también se hablaba de hechiceros poderosos que tenían pactos con la luna.

Después de unos cuantos meses de conocerse, comenzaron a verse a escondidas en este mismo lugar -mencioné, intentando concentrarme de nuevo en la historia. -Sin embargo, su suerte no duró mucho más. Pronto, la familia de Riha se dio cuenta de sus encuentros furtivos con Joshua.

A su familia comenzó a parecerle muy sospechoso, que Riha saliera todos los días a la misma hora. Así que ordenaron a Gael, hermano de la princesa a seguirla.

Gael descubrió a la joven pareja. Les advirtió incontables veces lo que les podía suceder si continuaban viéndose a escondidas. Sin embargo, su hermana ignoró cada una de sus palabras.

El prometido de Riha, cansado de la indiferencia de esta, decidió irla a buscar por su cuenta para exigirle una explicación. Sin embargo, la escena que tuvo que presenciar, había pisoteado su orgullo; ahí, frente a él, se encontraba la chica que se suponía pronto sería su esposa, en ese bosque, entregándose a otro hombre.

El noble no era ningún tonto, así que en lugar de atacarlos él mismo. Se dirigió a hablar con el jefe de la manada, el padre de Riha.

Días después, el padre de Riha, su prometido y un pequeño ejército, llegaron al bosque antes que Joshua y la joven princesa. Esperaron escondidos hasta que ellos llegaran, y los atacaron por sorpresa.

Riha comenzó a luchar contra su prometido y algunas otras personas del ejército, pero la peor parte de la batalla la tenía Joshua, quién peleaba contra el líder de la manada y el resto del ejército.

Riha estaba usando la mayor parte de sus poderes como loba en esa pelea; sin embargo, le estaba resultando difícil luchar contra tantos lobos al mismo tiempo, y también estaba al pendiente de la pelea de Joshua contra su padre.

Joshua apenas podía defenderse, las personas con las que luchaba eran mucho más fuertes que él, y rápidamente comenzaron a hacerle heridas bastante profundas.

Riha le gritaba fuertemente a los atacantes de su amado, pero éstos no se detenían.

La pelea continuó unos cuantos minutos más. Hasta que un gran pozo de sangre comenzó a salir del cuerpo de Joshua. Fue entonces cuando el padre de Riha se separó de él.

Miró a su hija con rabia, y esta le devolvió la mirada de la misma manera… Riha, con las pocas fuerzas que le quedaban, ella hizo un último conjuro dirigido a la luna, y de repente, aquellas personas que estaban con ella salieron volando del lugar hasta quedar completamente fuera del bosque.

Se dice que con sus últimas fuerzas, la joven princesa le hizo un hechizo al lugar para que solo los enamorados pudieran entrar, y después de hacerlo, se convirtió en la estatua que vez ahí.

ALICE´S POV

Sonreí un poco, conmovida por la adorable historia que Jasper me había contado. Era una de las historias de amor más tristes que había escuchado en toda mi vida.

No quería que mi historia con él terminara de esa manera. La historia de mi vida era mi propio cuento de hadas. Yo también quería tener un final feliz.

No lo había mirado una sola vez desde que había terminado; me sentía tan nerviosa que mis manos temblaban. Sin embargo, tenía que enfrentarlo. No podía ser tan cobarde.

Lentamente, fui moviendo mi mirada para verlo a los ojos; no me detendría hasta poder lograrlo.

Una vez que nuestras miradas se cruzaron, por fin pude comprenderlo: en sus ojos podía notar una enorme angustia, y también gran sinceridad.

No podía dejar de observarlo. Por más que lo intentara, no lograba apartar mi mirada de él. Era como si una fuerza hipnótica me estuviera dominando.

No pude evitar comenzar a acercarme a él y, en pocos segundos, nuestros rostros estaban a sólo unos centímetros.

Su mano acarició mi mejilla con suavidad, y pronto aquella distancia que nos separaba desapareció.

Nuestro beso comenzó de una manera dulce y tierna. Sin embargo, éste comenzó a apasionarse cada vez más; las caricias cada vez se volvían más exigentes también.

Lo había decidido, este día por fin me entregaría a él en cuerpo y alma, sin poner condiciones, ya que más allá del orgullo y todo lo demás, el amor era el sentimiento más poderoso y hermoso que hubiese conocido jamás.

ALEXANDER´S POV

Finalmente lo comprendí, Alice no es para mí.

En los últimos días apenas nos habíamos hablado, y en su mirada podía notar un brillo cada vez que Jasper se le acercaba.

Su mirada de niña enamorada me hizo decidirme. Ya no tenía caso estar luchando por una causa perdida. De ahora en adelante, viviría mi vida como cualquier otro vampiro en este mundo. Tal vez algún día encontraría el amor en otra persona. Sin embargo, aún estaba interesado en saber por qué demonios había sucedido todo esto.

Tal vez las respuestas que estaba buscando se encontraban en mi pasado; tal vez había estado tan desesperado por encontrar pistas que me llevaran hasta ella, que no me había percatado de lo cerca que podía estar de encontrar la verdad. Sin embargo, para poder descubrirlo, debía regresar para ver si John se encontraba cerca.

(…)

Comencé un nuevo viaje, esta vez solo, en busca de mi propia verdad; en busca de aquella verdad que me había separado de la mujer que tanto amo.

Nada había cambiado, todo seguía siendo igual en este lugar, un enorme lugar con mil y una cosas aburridas.

Era una pequeña cabaña de madera en el bosque, en donde viví durante mis primeros años como vampiro. Era vieja, y ya estaba en muy mal estado, que en cualquier movimiento brusco del viento podría caerse. Sin embargo, lugares como ese, eran los favoritos de John para ocultarse.

Abrí la puerta con violencia sin esperar, y por fin, después de tanto tiempo, ahí, sentado en una vieja mecedora, estaba John.

-¡Alexander! –exclamó, sin tan siquiera mirarme. –Hace mucho tiempo que no te veía… ¿a qué debo tu inesperada visita?

-Me gustaría saber qué sucedió el día que ella tuvo que escapar de aquella tropa de vampiros que atacó nuestro territorio –exigí saber. -¿Cómo es que Alice no logra recordar nada de lo que pasó?

-Si en verdad quieres escuchar la historia, será mejor que traigas aquí a tu amada Alice, si es que aún está con vida… -dijo con una sonrisa malvada. –Ella también necesita conocer la historia de lo que pasó, y no quiero explicar dos veces lo mismo.

-Prométeme que no le harás daño si la traigo ante ti –le pedí.

-¿Qué daño podría causarle? –preguntó enarcando una ceja. –Me crees capaz de hacer algo como eso.

Salí lo más rápido que pude. No confiaba en él, pero si quería descubrir lo que realmente había pasado, debía traer a Alice a este lugar.

Aquello a lo que los humanos llaman celos

Capítulo 22 -Reconciliación 1

JASPER´S POV

Ella solamente asintió débilmente con la cabeza y se sentó en un pequeño muro por fuera de la posada.

-¿Y… bien? –preguntó. Estaba incómoda, podía escucharlo en su voz.

-¿Podríamos hablar en otro lugar? –le pedí. –En verdad esta conversación es muy importante, y creo que sería mejor tenerla en otro lugar.

-¿Qué propones? –interrogó rápidamente. -¿Cuál crees que sería el lugar "apropiado"?

-Sígueme –respondí. No pensaba contarle dónde pensaba llevarla, quería que fuera una sorpresa para ella, y definitivamente, deseaba que esto funcionara.

Caminamos en silencio durante todo el trayecto. Un silencio incómodo y eterno, el cual no me atrevía a romper, y al parecer, ella tampoco.

La miraba de vez en cuando, para ver la expresión que tenía; parecía nerviosa e inquieta.

-¿Falta mucho? –preguntó un poco molesta, después de unos minutos. -¿Dónde me estás llevando, Jasper? Ya deja de estar jugando; simplemente dime lo que tengas que decirme aquí y ahora.

-Ya llegamos –le respondí indicándole un pequeño puente que se veía a lo lejos. –Tan sólo debemos cruzar ese puente.

Alice se apresuró a cruzar el puente, sin mirar hacia abajo para ver sus hermosas aguas cristalinas y toda la belleza que guardaba aquel lugar. Definitivamente, estaba ansiosa por terminar esto de una vez por todas, podía notarlo.

Me apresuré a seguirla, hasta que por fin la encontré al otro lado del puente…

-¿Bien? –interrogó con impaciencia. –Te escucho… quiero saberlo todo de una vez por todas.

Suspiré profundamente antes de comenzar a hablar… ¿por qué si antes sabía lo que le iba a decir, ahora que la tenía enfrente todo parecía más complicado?

-Alice, en verdad te debo una disculpa por lo que hice. Sé que estuvo muy mal –el dolor de cada palabra se escuchaba en mi voz. –Sé que te lastimé mucho; no quise hacerlo. Sé que no tengo excusa, y que debes pensar que soy el ser más repugnante que ha cruzado el planeta, pero en verdad te amo.

-Entonces dime por qué, Jasper –respondió con irritación. -¿Por qué simplemente no pudiste negarte a besar a otra? Especialmente a ella. ¡Sabía que ustedes dos tenían una historia juntos, pero nunca creí que aún continuara!

-Ya no hay historia que contar, pequeña –le dije, mirándola a los ojos. –Soy un tonto, lo admito… no sé qué fue lo que me sucedió…

-De todas las excusas que haya escuchado, definitivamente esta es la peor de todas –repuso, cruzándose de brazos. –Dime la verdad, ¿tú aún la amas?

-¡No! –exclamé. –Realmente entre ella y yo nunca hubo nada. Simple atracción física nada más, pero eso fue hace muchos años; nada es igual desde que tú apareciste.

De un momento a otro, un sonido interrumpió nuestra conversación… era como si un árbol se hubiese movido.

Busqué con mi mirada el lugar de donde provenía aquel sonido, y lo que vi me sorprendió. La verdad es que nunca hubiera pensado que Rosalie se atreviera a espiarnos, pero ahí se encontraba ella, escondida y vestida de árbol.

No podría describir mi enojo, esas cosas nunca las pensaría de ella. La miré con rabia, la verdad esperaba esto de cualquier otra persona, menos de ella.

Ella salió corriendo avergonzada por sus actos, dejando a Emmett atrás, quién estaba siendo regañado por Alice.

Una vez que finalmente logramos deshacernos de ambos. Regresamos con lo que estábamos…

-Se oye muy bonito si lo dices así –contestó, sonriendo con tristeza. –Sin embrago, no creo ni una sola palabra de lo que dices. Ya no lo haré.

-¿Qué tengo que hacer para que vuelvas a creer en mí? –le pregunté. Sería capaz de cualquier cosa para recuperar su corazón. –Pídeme cualquier cosa…

-No se trata de eso –comenzó a explicar. –Voy a necesitar tiempo para olvidar todo lo malo que pasó.

--Perdóname, por favor –le pedí. –Aunque sea, sólo perdóname.

-Lo intentaré, pero no te prometo nada –la tristeza reflejada en su rostro perfecto me hacía sentir cada vez peor. –Intentaré ser tu amiga, pero no me pidas que confié en ti tan pronto.

-Te prometo que esperaré, hasta el día en que en verdad puedas perdonarme –la abracé con fuerza contra mi pecho y sonreí. –Te agradezco el esfuerzo que estás haciendo, ciertamente sé que no lo merezco. Sin embargo, te juro que lucharé para que las cosas entre nosotros sean mejores que antes.

-No habrá "cosas" entre nosotros –dijo, soltándose de mi abrazo. –Lo único que quise decir es que te iba a volver a dirigir la palabra. Espero que te quede muy claro, Jasper Whitlock.

Aquellas palabras fueron como flechas clavándose en mi corazón. Sabía que ella tenía razones de sobra para estar molesta. Sin embargo, no podía evitar el dolor que me causaban.

La miré contrariado, y no me quedó más que asentir con tristeza.

EMMETT´S POV

Ya había elegido los disfraces que Rose y yo utilizaríamos en esta ocasión. Lo único malo del Bosque de los enamorados, era que no podía entrar solo.

Esta vez tendríamos que utilizar un buen camuflaje, así que seríamos árboles.

-Vamos –apresuré a Rose. –Nos perderemos de todo si no te das prisa.

Corrimos lo más rápido que pudimos hacia el Bosque de los enamorados. Lo más seguro era que Jasper pensara llevar a Alice a lo más profundo del bosque.

Tenía mucha curiosidad por saber cómo iba a terminar todo este problema. Quería que mis hermanos volvieran a estar juntos de nuevo; deseaba verlos felices a ambos.

Nos escondimos entre los árboles cercanos al puente, y esperamos pacientemente a que ellos llegaran.

Escuchamos el inicio de su pequeña conversación, hasta que un maldito pájaro decidió detenerse en una de las ramas de mi disfraz, y dejó un "chistoso y agradable" regalito en mi cabeza.

Me moví tanto, que Alice y Jasper me descubrieron.

-¡Emmett Cullen, sal de ahí ahora mismo! –gritó Alice posando su mirada por todos los alrededores. -¡Muéstrate! Sé que estás aquí.

No le contesté. Tal vez, si no lo hacía, se olvidaría de mi presencia.

-Te encontré –dijo, mirándome fijamente.

-No soy Emmett –respondí finalmente. –Soy un árbol.

-¡Me lo prometiste! –exclamó con irritación. –Me dijiste que no me seguirías –hizo un pequeño puchero. –Sabías lo importante que era esta conversación para nosotros.

-Para mí también era importante saber lo que sucedía –me defendí. –No me gusta verlos peleados y sufriendo a ninguno de los dos.

Pareció comprender; sin embargo, su mirada reprobatoria seguía presente.

-Necesitamos privacidad –protestó Alice. –Por favor; no voy a terminar esta conversación si sigues aquí.

-Pero…

-Por favor –me pidió. –Te prometo que te contaré todo después, si eso es lo que quieres. Pero en verdad necesito hacer esto sola.

-De acuerdo –contesté bajando un poco mi mirada. –Vámonos, Rose.

Al parecer, Jasper ya se había encargado de enviarla a casa, ya que no podía verla por ninguna parte.

Corrí a toda velocidad. Después de todo, Alice me contaría con detalle todo cuando regresara.

No quería ser un obstáculo en su reconciliación, así que no me quedó más que obedecer de mala gana.

ROSALIE´S POV

Me dispuse a acompañar a Emmett al Bosque de los enamorados. La verdad es que yo también quería saber como iba a terminar todo esto después de tantos meses.

Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal, pero no podía quedarme sin hacer nada. Por primera vez en mi vida, iba a participar en uno de los planes de Emmett para poder escuchar aquella conversación que me causaba tanta curiosidad.

Nos escondimos en el bosque, disfrazados de árboles, y esperamos a que llegaran nuestros hermanos.

Escuchamos una pequeña parte de su conversación. Sin embargo, Emmett, que estaba a sólo unos pasos de mí, se comenzó a revolver incómodo, llamando la atención de Jasper y Alice.

Mientras Alice se encargaba de regañar a Emmett por estar espiando en la que podría ser la conversación más importante de su vida, Jasper me miraba furioso.

Me sentía terriblemente culpable de haber venido aquí. No quería arruinar una reconciliación, y mucho menos la de ellos.

Corrí lo más rápido que pude, sin alejarme mucho. Tampoco quería que Emmett fuera expulsado por aquel conjuro que se suponía que protegía este lugar.

ALICE´S POV

Después de tener que regañar a Emmett por estarse metiendo en donde no lo llaman; regresé al tema por el que había venido a este lugar: mi conversación con Jasper.

Él continuaba diciéndome que me amaba, que quería estar a mi lado. Sin embargo, aquellas palabras no pasaban a ser más que eso: simples palabras. Necesitaba que me demostrara que él había cambiado, que nunca más volvería a hacer algo parecido.

Prometió esforzarse para que las cosas entre nosotros volvieran a funcionar, pero, ¿cómo creer en sus palabras tan fácilmente?

No quería volver a sufrir de nuevo. Sin embargo, sus palabras esta vez parecían sinceras; realmente estaba arrepentido.

De un momento a otro, me encontraba entre sus brazos, siendo abrazada por él. De nuevo podía sentir que tocaba el cielo con las manos. Me sentía segura y feliz ahí. Sin embargo, tenía que volver a la realidad…

-No hay ningún nosotros –dije soltándome de su abrazo. –A lo que me refiero por si no lo comprendiste, es que te volveré a dirigir la palabra. Espero que te quede muy claro, Jasper Whitlock.

Pareció un poco contrariado, pero finalmente asintió con tristeza.

-Alice, antes de que te marches, hay algo que me gustaría intentar –murmuró mirando al suelo. –Si no funciona, prometo que no te molestaré más.

-¿De qué se trata? –lo apresuré.

-Quiero llevarte a lo más profundo de este bosque –contestó con la seriedad que lo caracterizaba. –Sólo hay una manera de saber si lo nuestro volverá a funcionar… y realmente, quiero saber si voy a tener una segunda oportunidad contigo.

Aquello a lo que los humanos llaman celos

Capítulo 21 -Tenemos que hablar

ESME´S POV

Alice se había marchado hacía más de dos mese. No había llamado, ni dado señales de vida. Me tenía muy preocupada. No conocía al chico con el que se había ido; no sabía si la estaba tratando bien. Estaba muy angustiada.

Edward y Carlisle también estaban preocupados, pero no parecían estar paranoicos como yo. Sin embargo, yo era su madre, era natural que me sintiera de esta manera.

Cada minuto que pasaba, miraba el teléfono, esperando escucharlo sonar en cualquier momento, hasta que un día, este por fin sonó.

-Alo –contesté esperanzada.

-¡Mamá! –gritó emocionada Alice.

-¡Alice! –exclamé mucho más tranquila. –Esperaba tu llamada desde antes ¡No vuelvas a desaparecer así! ¡Me tenías muy preocupada, jovencita!

-Lo siento mucho –replicó; se escuchaba feliz. –No volverá a suceder, lo prometo.

-¿Rose, Emmett y Jasper están ahí? –pregunté con preocupación. Ellos tampoco me habían llamado. –Dime, Alice, ¿están contigo?

-Sí, están aquí –suspiró profundamente, y después agregó. –Pero no están de mi lado, ¿qué está haciendo Jasper aquí?

-Antes de que digas o hagas algo que no quieres –le dije. –Habla con él, por favor. Jasper ha estado muy mal. Yo sé que lo amas.

-Lo intentaré –repuso con tristeza –pero es tan difícil. Él me hizo sufrir mucho.

-Ya lo sé, pequeña –murmuré, intentando calmarla. –Insisto en que deberías hablar con él.

-Debo colgar –dijo de repente. –Luego te llamo.

Colgó la llamada antes de que pudiera decirle algo más. Sin embargo, su llamada me había dejado mucho más tranquila.

-Recibí una llamada de Alice –les comenté a Carlisle y a Edward en la noche cuando finalmente estuvimos reunidos. –Ella se encuentra bien; los demás están con ella.

Ambos parecieron relajarse un poco. Al parecer la noticia les había quitado un gran peso de encima. Sin embargo, aún quedaba el problema mayor, y una gran interrogante: ¿Qué pasaría con Alice y Jasper? ¿Acaso algún día lograrían solucionar sus problemas?

ROSALIE´S POV

Con aquella pequeña pelea, y la presencia de María, no me había percatado de lo sedienta que estaba. Había tantos humanos a mi alrededor, que el olor de su sangre aturdía cada uno de mis sentidos y me hacía la boca agua.

En esos momentos podía entender a Jasper perfectamente. Era muy difícil contenerse cuando no se había tomado ni una sola gota de sangre por días. Si no hacía algo pronto, lo más seguro era que terminara atacando a alguien.

Me escondí en el callejón más oscuro que pude encontrar. Buscando indicios de algún animal. Sin embargo, al parecer, este no era mi día de suerte.

Me senté en una esquina, intentando no respirar, para que el olor de la sangre no me tentara tanto. Sabía que Emmett, Alice y Jasper me buscarían en caso de no encontrarme.

Minutos después, mi mente comenzaba a hacer planes contra los humanos que pasaban cerca de donde estaba. Rápidamente, tomé mi celular, y comencé a llamar a Alice y Emmett. Sin embargo, ninguno de los dos contestó; si Jasper no lo hacía, lo más probable algún humano terminaría pagando las consecuencias.

-¿Rose? –preguntó la voz de mi hermano después de dos timbres en su teléfono. -¡Te estaba buscando! Tengo algo importante que preguntarte.

-Estoy en problemas –afirmé con la voz entrecortada. -¿Podrías venir a buscarme, por favor?

Jasper no tardó mucho en llegar, y al hacerlo, me examinó con preocupación. Me tomó entre sus brazos y empezó a correr.

En pocos segundos, nos encontrábamos frente a un bosque nevado. Me dejó bajar y nos adentramos en aquel lugar.

-¿Te sientes mejor? –me preguntó, después de haber comido un poco.

-Sí –afirmé, sentándome en la hierba. –Lo que quieres preguntarme, tiene que ver con Alice, ¿cierto?

Él asintió con la cabeza sin tan siquiera mirarme. Podía ver que aquellas dudas lo atormentaban.

-¿Tú crees que Alice sienta algo por él? ¿Crees que ella aún me ame? –comenzó a expresarme sus inquietudes. -¿Piensas que Alice y Alexander…?

-Ella te ama, puedo verlo en su mirada. Sin embargo, Alice está muy dolida por lo que sucedió –me detuve un segundo. –Todavía no siente nada por él; no ha tenido ningún tipo de encuentro romántico con Alexander, pero debes darte prisa.

Conversamos durante un par de hora más sobre cosas sin importancia, y después nos dirigimos a la posada en donde nos estábamos hospedando.

ALICE´S POV

Después del gran espectáculo que tuve que presenciar en el parque, cuando Emmett decidió levantarse de la banca en dónde estábamos sentados, y comenzó a correr a velocidad humana; mientras la anciana lo perseguía para golpearlo. No pude evitar soltar la enorme carcajada que quería escapárseme desde que llegó aquella abuelita.

Regresamos al hotel en dónde nos hospedábamos, después de que la señora se cansó de perseguir a Emmett. No podía creer cuánto tiempo había perdido.

Me encerré en mi habitación a pensar sobre las dos conversaciones que había tenido durante el día, ambas relacionadas con Jasper.

Quería terminar con eso, por más miedo que sintiera al no saber lo que él realmente sentía con respecto a mí. Por más que sabía que tal vez él podría decirme que ya no sentía absolutamente nada. Debía darle fin a este asunto.

-¿Qué estás esperando, Alice? –preguntó Emmett desde una silla cercana a la cama. -¿No lo buscarás?

-No lo sé… -repliqué con indecisión. –Tengo muchas dudas; pero, ¿cómo lograste entrar aquí?

-Entré antes de que cerraras la puerta –repuso, como si fuera algo obvio. –Tú lo amas, y lo sabes, ¿qué otras dudas tienes?

-Tengo miedo. Me siento insegura, Emmett –afirmé, sentándome en el borde de la cama. –No quiero que las cosas vuelvan a fallar. No quiero volver a sufrir.

-Creo que ya ha sido suficiente, Alice –me reprendió. –Si en verdad lo amas, has algo para recuperarlo en lugar de lamentarte. No me obligues a intervenir.

Me levanté de la cama rápidamente y comencé a buscar el vestido más hermoso que había comprado. Era blanco con celeste, y remarcaba mi pequeña figura a la perfección.

Me cambié de ropa en el baño. Me arreglé lo más que pude y salí de mi habitación.

-¿A dónde vamos, Alice? –interrogó Emmett, siguiéndome por los pasillos de la posada.

-Yo iré a buscar a Jasper para terminar con esto de una buena vez, y esta vez por favor no me espíes –le pedí. –Busca a Rose, o has otra cosa, pero no quiero que me espíes.

-De acuerdo –dijo, levantando su mano derecha como si estuviera en un juramente. –Seré un buen osito por esta vez y te haré caso.

Lo llevé a su cuarto, esperando que Rose ya estuviese ahí para entretenerlo. Por suerte, ella se encontraba ahí hablando animadamente con Jasper.

Me quedé paralizada frente a la puerta, estaba casi frente a él. Podía sentir su mirada sobre mí, y, sin embargo, no era capaz de mirarlo.

No lo soporté más y comencé a correr hacia la salida de la posada.

-¡Alice! –me llamó Jasper, mientras me seguía. Finalmente, me tomó de la mano para detenerme. –Tú y yo tenemos que hablar.

JASPER´S POV

La conversación con Rose me había abierto los ojos; no podía dejar las cosas así con Alice. Ella y yo teníamos que aclarar este enorme malentendido.

¡Tenía tanto miedo de lastimarla de nuevo, de volver a fallarle! Sin embargo, mi hermana tenía razón. Si no le hablaba, la terminaría perdiendo para siempre.

Una vez que mis dudas fueron aclaradas, decidí desviar el tema de nuestra conversación. Después de todo, Rose ya había tenido muchos problemas como para tener que cargar con los míos también.

Me sentía más tranquilo, mucho más animado para tener una conversación basada en bromas y chistes.

Nuestra estancia en el bosque fue corta. Pronto regresamos a la posada en donde nos estábamos hospedando. Me quedé hablando unos horas más en la habitación de mis hermanos.

De pronto, Emmett apareció frente a la puerta junto a Alice. Ella se quedó paralizada ahí en donde estaba. Lo más seguro era que no esperara verme ahí…

No podía quitarle la mirada de encima. Cada vez que la miraba la veía más hermosa, y en este momento, más que en ningún otro, deseaba algo más de ella… algo más que un simple beso, algo más que un abrazo.

Aquel vestido que llevaba puesto resaltaba su graciosa figura a la perfección, y definitivamente no dejaba nada a la imaginación.

La vi insegura. No podía, o no quería, mirarme.

De repente, salió corriendo por el pasillo, y se perdió de vista.

Me quedé sentado sin hacer nada durante unos cuantos segundos. Después salí de la habitación para buscarla. Por suerte, no estaba muy lejos.

-¡Alice! –la llamé, esperando que se detuviera, pero ella no lo hizo.

Poco después, logré alcanzarla. La tomé de la mano, y se detuvo finalmente.

-Tenemos que hablar –le dije.

EMMETT´S POV

¡No podía creer que YO hubiera podido prometer semejante cosa!

¿Cómo se me ocurrió la "genial" idea de prometerle a Alice que no iba a espiarla?

¡No era justo! ¡Yo quería enterarme de todo, palabra por palabra!

Entré a la habitación molesto por la tontería que había cometido, y me puse el disfraz que me recordaría que tenía que cumplir mi promesa: el disfraz de oso (N/a: Koda de tierra de osos XD).

-¡Yo quería escucharlo todo! –protesté haciendo un puchero. -¡No es justo! ¡Alice es malvada!

-¿Por qué no los escuchas? –preguntó Rose de repente. –De todas maneras, siempre terminas haciendo lo que quieres.

-No puedo… -negué con la cabeza. –Lo prometí por mi garrita –le dije mostrándole la pequeña garra de mi disfraz.

-¿De cuándo acá eres tan honesto y cumples tus promesas? –se burló ella. –Un pequeño vistazo no le hará daño a nadie…

Sonreí con malicia y salí del cuarto con dirección a un bosque cercano, conocido en muchas leyendas como el bosque de la reconciliación, el bosque de los enamorados y etc nombres cursis que se le pudieran ocurrir a cualquiera.

Lo sentía mucho por la pequeña Alice, pero no me quería perder ni un solo detalle. ¡Quería estar en primera fila y escuchar palabra por palabra lo que se decían!

De vez en cuando, las promesas podían romperse por buenas razones, y en este caso… ya casi hasta era tan mafioso como "el padrino" o algo así.

Aquello a lo que los humanos llaman celos

Capítulo 20

ALICE´S POV

¡No podía creer que María se hubiera escapado! ¡Estaba tan cerca de derrotarla! ¡Maldición!

¡Los odio! ¿Por qué habían tenido que intervenir en mis asuntos?

-Alice… -Jasper intentó hablar. Sin embargo, yo no quería escucharlo.

Corrí lejos de él, de todos; estaba cansada de la situación. No quería pensar, necesitaba olvidarme de todo lo que estaba sucediendo.

Ya no podía más. Tantos problemas me abrumaban, y entre ellos, sólo había una cosa que podía animarme: la voz de mis padres.

Tomé mi celular, marqué el número de teléfono de mi casa, y esperé. Esme contestó unos instantes después.

-¡Mamá! –exclamé con emoción cuando escuché su voz.

-¡Alice! –pude escuchar la satisfacción en su voz –Esperábamos noticias tuyas desde antes ¡Nunca vuelvas a desaparecer de esa manera! Nos preocupaste mucho, jovencita.

-Lo lamento –murmuré con una gran sonrisa ¡Estaba tan feliz de escucharla! –No ocurrirá de nuevo.

-¿Rosalie, Emmett y Jasper están contigo? –preguntó con preocupación. –Ellos tampoco han llamado, ¿están contigo?

-Están aquí –respondí, después de un profundo suspiro. –Pero, no están conmigo. O al menos no de mi lado ¿Qué está haciendo Jasper aquí?

-Antes de que digas o hagas algo de lo que te puedas arrepentir… -comenzó a decir. –Habla con él. Por favor, Alice. Jasper la ha pasado muy mal; yo sé que lo amas. Deja de pensar con la cabeza, hazlo con el corazón.

-Lo intentaré, lo prometo –contesté con tristeza. –Es tan difícil, él me lastimó tanto…

-Lo sé, pequeño, lo sé –replicó tranquilamente. –Sin embargo, creo que ustedes dos deberían hablar.

-Ya debo colgar –dije de repente. –Te llamaré pronto.

Colgué la llamada y me dirigí al parque que estaba cruzando la calle. Me senté en una banca de piedra a pensar sobre la conversación que había tenido con mi madre.

Todo eso comenzaba a darme curiosidad, ¿qué clase de excusa me daría si le daba la oportunidad de hablar?

Mis pensamientos se vieron interrumpidos cuando una persona vestida de león apareció y me tendió uno de los globos que llevaba en la mano. Luego se sentó a mi lado.

Realmente, Emmett era increíble, ¿cómo era capaz de encontrarme en cualquier lugar en dónde estuviera?

ALEXANDER´S POV

¿Me había vuelto a equivocar? ¡Demonios! ¿Qué era lo que ella deseaba de mí? ¿Por qué las mujeres eran tan difíciles de entender?

Podía saber muchas cosas sobre la vida, pero en el tema de las chicas, era un principiante.

Hacía mucho tiempo no salía con nadie, y realmente mi falta de experiencia y la poca comunicación que había tenido con el mundo, estaban dándome serios problemas.

Sabía que a Alice no le agradaría que yo peleara con su familia; así que decidí salir de aquella casa para evitar las inmensas ganas que tenía de golpearlos a todos.

Caminé por las congeladas calles de la ciudad; mi cabeza estaba llena de pensamientos confusos, a los cuales no lograba desenredar por más que lo intentara una y otra vez.

Amaba a Alice, eso era seguro; sin embargo, ¿cómo podía conquistarla? Ella ni siquiera sabe que existo, o al menos, parece olvidarlo cuando Jasper está cerca.

Sonreí para mí mismo con amargura, ¿cómo podía deshacerme de todo esto que estaba sintiendo? ¿Cómo podía sacarme a Alice de la cabeza?

JASPER´S POV

Alice se había marchado, y Emmett, María y Alexander también. Me encontraba solo en esa casa.

¿Cómo podía hacer entender a Alice que yo sí la amaba, que aún lo hacía? La extrañaba; la necesitaba a mi lado; quería que fuera feliz, y no me rendiría hasta conseguirlo.

Antes de aclararle todo a ella, debía saber ciertas cosas que eran imperceptibles para mis ojos, pero tal vez no a los de Rose. Sin embargo, ella no estaba ahí, y no sabía en donde encontrarla.

Salí de la casa con prisa; estaba desesperado por saber las respuestas a las preguntas que atormentaban mi mente.

Rose no debía estar muy lejos de ahí… tan sólo debía encontrarla. Sin embargo, parecía como si la tierra se la hubiera tragado; ella no aparecía por ninguna parte. O tal vez yo estaba tan desesperado por encontrarla, que no la buscaba bien…

¿Por qué el universo siempre se ponía en mi contra? ¿Por qué siempre que necesitaba a Rose, ella siempre desaparecía misteriosamente? ¿Por qué demonios nada me estaba saliendo bien?

MARÍA´S POV

¡No podía creer que ese grupo de tontos hubiera intervenido! ¡Malditos perdedores! ¿Acaso no tenían nada mejor que hacer que estar estorbando?

Pronto regresaría por ella, no dejaría las cosas así. Mi venganza tenía que ser extrema; algo que nunca antes se haya visto.

Jasper y Alexander me las pagarían. Nadie me había rechazado antes, y definitivamente, no iba a dejar que sucediera ahora.

Recorrí las calles cercanas a aquella extraña casa, pensando en mi próximo plan para destruir a ese pequeño demonio llamado Alice.

¡Alexander! ¡Él debía ser la clave del éxito! Una clave bastante seria y difícil de dominar, pero, sería quien me llevaría al éxito después de todo.

Debía conquistar a Alex fuera como fuera. Sólo él podía llevarme a la meta.

Tan sólo debía jugar bien mis cartas. Ya había jugado las cartas de Jasper lo mejor que podía, pero, si lograba jugar las de Alex de la misma forma, y deshacerme de los otros dos… entonces… ¿qué haría el duende de jardín al verse sola, desprotegida y sin nadie en quién confiar?

EMMETT´S POV

Tal vez me había equivocado; tal vez lo mejor hubiera sido que la dejara luchar desde un principio, pero, como todo hermano mayor, me preocupaba por ella más de lo que debía. ¡Soy un tonto sobreprotector!

Salí de la casa, no sin antes cambiar mi disfraz por uno del arsenal que tenía guardado en el armario de una de las habitaciones: mi disfraz de león.

Busqué a mi hermanita en los alrededores; sin embargo, ella parecía estar muy lejos. No podía encontrarla con la vista; así que comencé a olfatear el aire. Tal vez así podía encontrarla.

Minutos después, por fin la había ubicado; se encontraba sentada en una banca en un parque. Estaba bastante pensativa y triste.

Miré a un chico que le estaba regalando globos a los niños, vestido de payaso. Le robé unos cuantos, y me dirigí hacia donde Alice estaba sentada.

Me acerqué a ella y le tendí uno de los globos y me senté a su lado.

-Grr (traducción: Hola) –gruñí -¿Grr garrr grr? (traducción: ¿Cómo te sientes?)

-No lo sé, Emmett –susurró Alice débilmente. -¿Cómo debería sentirme?

-¡Grrr! (traducción: ¡Animada!) –gruñí de nuevo. –Grrr garrrr grrrrrr (traducción: Te di un lindo globo).

Ella soltó una pequeña risita.

-¿Tú también crees que debería hablar con él? –me preguntó –Hablé con mamá. Ella insiste en que lo haga, pero tengo miedo de escuchar algo que no quiero.

-Grrrr garrrr garrrr grrrrrrr (traducción: Claro que sí, pequeño duendecito) –respondí asintiendo con la cabeza –garr garrr garrrrr grrrrrrrr garrr garrrr. (traducción: Si quieres saber lo que realmente sucedió, debes hablar con él).

De repente, llegó un molesto niño a interrumpir nuestra conversación.

-¡Dame un globo! –me ordenó. -¡Quiero un globo!

-Grr (traducción: No) –rugí. –Garrrr grrr grrr. Grrrrr garrrrrrrr (Traducción: Estos son míos, mocoso. Busca los tuyos) –le mostré mis dientes y gruñí con mucha más fuerza –Garrrrr.

El niño puso cara de asustado, y salió corriendo como un cobarde.

Alice y yo continuamos con nuestra conversación como si nada hubiera pasado; hasta que aquel mocoso volvió a aparecer, esta vez junto a una anciana de cabello blanco y ropa de colores vistosos.

El niño me señaló, y la abuelita se acercó a mí.

-¡Dale un globo al niño, león aprovechado! –me regañó la abuela, comenzando a golpearme en la cabeza con el gran bolso de anciana que llevaba en la mano.

¿Por qué las abuelitas modernas eran tan molestas? No me dolían los golpes, pero debía admitir algo: ¡Odio a la persona que inventó los bolsos!

Aquello a lo que los humanos llaman celos

Capítulo 19 -Alice vs María

ALEXANDER´S POV

¡Maldición! ¿Cómo diablos había podido perder a Alice de aquella manera tan tonta? Si algo llegara a pasarle… sería mi culpa.

Quien fuera la persona que se había atrevido a raptar de esa manera a Alice, definitivamente me las pagaría muy cara.

Me preocupaba no saber dónde se encontraba. Me ponía ansioso que desapareciera de esa manera como lo había hecho varios años atrás sin ninguna razón aparente.

¡Tenía que encontrarla! Tenía que tranquilizarme para poder pensar bien las cosas y analizar bien la situación…

¿Quién se la habría llevado, y por qué razón? ¿Acaso ella estaría en alguna clase de peligro?

Esa última idea me aterraba. Por más que casi toda su vida a mi lado tuvo que ser entre la guerra y múltiples peleas, ella no había luchado contra nadie en casi cien años.

No me importó nada más… Comencé a correr sin dirección alguna, tan sólo confiando en mis instintos, esperando así poder encontrarla.

A lo lejos pude escuchar el sonido de un silbato muy potente, y en poco tiempo, estaba siendo rodeado por una especie de monos, los cuales estaban vestidos como generales del ejército.

Ellos me miraban, y hacían sonidos extraños… como si estuvieran riéndose o algo así… sus ojos eran rojos, y tenían filosos colmillos.

¿A quién se le había ocurrido la "brillante idea" del vampirismo en animales? Esto sería un desastre si llegaban a descubrirlos.

No me quedaba otra opción, tenía que derrotarlos si quería avanzar. Me preguntaba, ¿qué tan fuertes serían? Nunca había luchado contra ningún animal vampiro. ¿Acaso serían más poderosos que los vampiros humanos?

Si los Vulturis llegaban a saber de su existencia, de seguro harían una masacre, no solo de vampiros mono, sino también de nuestra raza.

Me dispuse a pelear contra ellos. La verdad, no eran muy fuertes, pero eran muy molestos. Se subían a mi espalda e intentaban arañarme y golpearme.

Mientras estaba luchando, pude sentir una poderosa ráfaga de viento, lo cual quería decir que alguno de los otros me había seguido. Aquella persona había corrido en la misma dirección que yo y me había pasado sin ningún tipo de problema, pero, ¿por qué estas bestias malditas sólo me perseguían a mí?

Terminé con unos cuantos rasguños en mi espalda y en mis brazos, pero por fin la batalla contra los monos había terminado. Tan sólo habían aparecido cuatro, y duré diez minutos poder deshacerme de ellos. En verdad eran poderosos.

Seguí corriendo con dirección al oeste. Tenía la esperanza que la conexión que aún existía entre Alice y yo me llevara al lugar indicado…

Esperaba que ella estuviera bien hasta que yo llegara.

ROSALIE´S POV

Jasper y Alexander habían ido corriendo a buscar a Alice.

Emmett se había llevado a Alice, estaba segura de ello. Sólo él podría ser capaz de hacer tantas locuras juntas al mismo tiempo… y definitivamente, la música lo delataba.

No tenía de qué preocuparme. Sabía que Alice estaba en muy buenas manos. Podía concentrarme en la pelea contra la tal María sin ninguna especie de inconveniente.

Sabía que esto no sería nada fácil; después de todo, llevaba muchos años sin tener una batalla real, pero tenía que intentarlo.

María me miró fijamente, con una sonrisa malvada. Tenía algo planeado, eso era seguro.

De repente, sacó un pequeño silbato de madera, y sopló. Éste causó un ensordecedor sonido. Momentos después, escuché ruidos extraños que se acercaban hacia dónde me encontraba.

Me volví para observar lo que se acercaba, y pronto me vi rodeada por horribles criaturas que parecían monos, pero sus ojos eran rojos, y tenían filosos colmillos.

Me costó trabajo derrotarlos a todos. Como buenos monos, eran muy escurridizos y difíciles de atrapar.

Cuando me volví para encarar nuevamente a María, ella ya se había ido. Me encontraba sola.

Corrí en la dirección que Emmett había tomado, esperando tener suerte para encontrarlo. Si María llegaba a encontrarlos primero, estaríamos en graves problemas.

JASPER´S POV

"¡Alice! ¡Alice! ¡Alice!" la llamaba mi mente con preocupación. ¿Qué sería de mí si algo malo llegase a sucederle?

Todo esto era mi culpa por no haber acabado con María cuando tuve la oportunidad.

¡Maldición!

¿Cómo había podido ser tan tonto? ¿Cómo la pude haber dejado con vida? Si algo le sucedía a Alice, sería mi culpa.

María había corrido; seguramente persiguiendo a aquella persona que se había llevado a Alice. Estaba casi seguro de que había sido Emmett; sólo a él se le ocurrían esa clase de cosas. Pero si María llegaba a encontrarlos, Emmett debía tener mucho cuidado.

Comencé a correr todo lo que podía. Sin embargo, sentía que no era suficiente para alcanzar a María. Ella ya me llevaba mucha ventaja. Es más, ni siquiera podía verla desde donde me encontraba…

Tropecé unas cuantas veces. Me encontraba tan absorto en mis pensamientos, que por más que conociera el camino no podía evitar hacer tonterías…

Tenía que encontrar a María. Debía terminar con lo que había empezado varios años atrás… Tenía que terminar esta batalla de una buena vez. Aunque llegase a morir, sabía que Alice estaría bien.

Cuando ya lograba ver la espalda de María; cuando ya casi la lograba alcanzar, unas espantosas criaturas saltaron frente a mí, haciéndome retroceder un poco.

Me atacaron durante unos cuantos minutos, hasta que por fin pude terminar con el último.

Continué con el camino. Lo más seguro era que María ya estaría muy lejos… tendría muchos problemas para encontrarla. Lo más seguro, ella encontraría primero a Alice y a Emmett.

Dejé a las criaturas regadas por el piso, y continúe corriendo en dirección al norte. Mi instinto me decía que Alice estaba en aquella dirección.

No dejaría de correr hasta encontrarla y asegurarme que nada malo le había pasado. No importaba que me dijera que era un tonto, que me odiaba y que no quería volver a saber de mí. Yo sólo quería cerciorarme de que ella estaba bien.

EMMETT´S POV

Finalmente dejé de correr. Había llegado a mi lugar favorito en toda Alaska. Se trataba de una vieja y enorme mansión de enormes portones negros, de los cuales aún colgaba el cartel que yo había hecho, que decía: "Bienvenidos a Hogwarts".

Detrás de los portones había un gigantesco laberinto de pastos maltratados y muertos, y casi al final se podía ver una enorme casa de madera, la cual parecía que se iba a caer en cualquier momento. Parecía sacada de una de las mejores películas de terror.

Abrí los portones con una leve patada, para no dejar escapar a la prisionera, y recorrí tranquilamente el trayecto que había entre el portón y la entrada de la casa.

Tomé a Alice con una sola mano, y con la otra, abrí la puerta de la mansión.

-¡Suéltame ya, Emmett Cullen! –continuaba gritando Alice, retorciéndose. -¡Ya verás!

La dejé sentada en un sillón, y me dirigí a la habitación que estaba más cerca…

-Espérame aquí –le pedí. –Tengo que cambiarme de ropa. Espero que no se te ocurra intentar escapar. De lo contrario tendré que cambiarme de ropa aquí mismo frente a ti.

-Aquí te espero… -respondió, un poco incómoda. –Definitivamente, es algo que no me interesa ver.

Me cambié rápidamente por el traje que había dejado en la casa la última vez que estuve ahí: mi disfraz de Harry Potter.

Dibujé la marca de rayo con un marcador negro que había dejado tirado en el suelo, tomé la varita mágica que había comprado junto con el disfraz, y después regresé con Alice.

-Vamos, Emmett, dime, ¿por qué estás haciendo todo esto? –preguntó ella, molesta. –Esto no tiene sentido… ¿por qué lo trajeron aquí? ¿Por qué me están buscando?

-Creo que esa conversación no la tienes que tener conmigo, si sabes a lo que me refiero. –contesté, revolviendo un poco su ya muy rebelde cabello. –Yo sólo estoy haciendo lo que creo correcto –me detuve un segundo para después continuar. –Ahora, silencio, Bellatrix está a punto de llegar con sus mortífagos.

Me miró confusa, pero cuando iba a replicar, la puerta se abrió de golpe…

Bellatrix acababa de encontrar mi escondite super secreto, y estaba aquí para atacarnos con su gran ejército de… ¿monos?

Sin darme siquiera tiempo de contar cuántos eran, aquellos monos se abalanzaron contra mí.

Intenté hacer todos los hechizos que recordaba de los libros y las películas, pero nada me funcionaba… Sólo salían chispas de diferentes colores cada vez que decía el nombre de un conjuro, pero no sucedía nada más.

¿Por qué si a Harry Potter le funcionaba, a mí no? ¡Maldita varita barata! ¡Sabía que debí haber comprado la más cara! ¡Esta era peor que la varita mágica de Ron Weasley en La Cámara Secreta!

Crucio! –exclamé, haciendo que de mi barita salieran chispas de colores. Después de varios minutos de resignación de que mis ataques al estilo Harry Potter no funcionarían, decidí pelear de verdad… sin siquiera ponerle atención a la persona que estaba con ellos.

ALICE´S POV

¡Cuánto odiaba a Emmett en esos momentos! ¡No podía creer todo lo que estaba haciendo!

Me había raptado, y ahora me hacía esperarlo en ese lugar tan extraño… ¡Era detestable!

-Emmett, dime, ¿por qué demonios estás haciendo esto? –pregunté molesta. –Todo esto es muy tonto… ¿por qué él está aquí? ¿Por qué me están haciendo esto Rose y tu?

-Esta conversación deberías tenerla con Jasper, él es el único que te puede aclara bien las cosas. –contestó, desordenando completamente mi cabello. –Yo sólo estoy haciendo lo que sé que es correcto –dejó de hablar por un momento. –Ahora, cierra la boca, Bellatrix está a punto de llegar con sus mortífagos.

Lo miré llena de confusión, pero apenas abrí mi boca para preguntar de qué estaba hablando, la puerta se abrió de golpe.

Antes de que pudiera darme cuenta, María se estaba abalanzando sobre mí para atacarme.

No la dejaría ganar. Esta batalla se había convertido en algo personal. No por Jasper, sino por dignidad.

Ambas nos dábamos golpes y patadas, poniendo lo mejor de nosotras en cada golpe, e intentando bloquear los golpes de la otra.

La lucha estaba muy pareja. ¡Por fin me podía hacer cargo de una pelea que me correspondía! ¡Era mi deber pelearla!

Sin embargo, mi dicha no duró mucho, ya que cuando estaba por dar uno de mis golpes más fuertes, Alex y Jasper llegaron corriendo, y María escapó, rompiendo el vidrio de la ventana.

¿Por qué todos se estaban metiendo en asuntos que no eran suyos? Se suponía que esta batalla era mía, y ellos lo habían arruinado todo.

¡Malditos sobreprotectores!

MARÍA´S POV

Definitivamente, si me quedaba en ese lugar me matarían de inmediato entre los tres, sin dejar ni un solo pedazo de mí. Entonces, decidí utilizar mi última opción: mis monos rabiosos de ataque, los cuales había convertido en una selva en África.

Los llamé con un silbato de madera, el cual construí yo misma para poder entrenarlos, y que ellos aparecieran en acción cada vez que los llamaba.

Cuando ya todos se encontraban lo suficientemente distraídos con mis pequeños amigos, empecé a correr con dirección a donde se había marchado el secuestrador.

Después de varios minutos de estar corriendo de un lado a otro, vi una casa gigante, con un enorme cartel que decía: "Bienvenidos a Hogwarts". Definitivamente, la persona que había hecho esto era el secuestrador. A decir verdad, su cara no era la de un vampiro muy inteligente.

Me entusiasmé mucho con la idea de haberlos encontrado finalmente… ¡Por fin podría darle fin a todo este problema desde su raíz: aquella chica llamada Alice!

Corrí hacia la casa vieja y desgastada, y abrí la puerta de una patada.

Dejé que mis pequeños amiguitos se hicieran cargo del tipo enorme y musculoso que había raptado a Alice. Mientras tanto, yo me abalanzaba sobre ella.

Nos dábamos golpes fuertes la una a la otra. Debía admitirlo, la chica era fuerte para el tamaño y la apariencia que tenía; sin embargo, no me rendiría. ¡Tenía que acabar con ella ahora que tenía la oportunidad! Si esperaba unos minutos más, tal vez los otros chicos aparecerían para ayudarla.

Estaba a punto de darle el golpe más fuerte que tenía cuando aparecieron Jasper y Alexander. No me quedó otra opción que dejar la batalla pendiente para otro día.

Volvería por ella, eso era seguro, las cosas no se quedarían así. No descansaría hasta acabar con el pequeño estorbo de una vez por todas.